Qué Hacer, Versión 5. Impacto inflacionario y análisis estratégico

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Efecto inflacionario de la NEP, cambio de modelo y análisis estratégico [1] Versión 5 de Qué Hacer. 15-8-2014

En este documento discutiremos las bondades de hacer una unificación cambiaria de una vez, en conjunto con las otras medidas de la NEP, y no gradualmente, como han propuesto algunos economistas. De hecho, argumentaremos que el “pass through”, el efecto inflacionario de la unificación es prácticamente nulo, porque ya ocurrió en su mayor parte, y lo que está planteado es aprovechar esa bondad, en lo político y lo económico, para realizar el ajuste que debemos hacer para salir de esta crisis, y enrumbar el país sobre una nueva base: hacia el socialismo democrático productivo, o “socialismo endógeno”. Este consiste, básicamente, en un modelo en el que la explotación del trabajo en las empresas productivas se va mostrando menos competitivo en el mercado que el de empresas que alinean los intereses de los trabajadores con los de la empresa. Pero esto se logra por éxito en el terreno de juego, y no por imposiciones. Abandona en general el concepto de estado central productor de bienes privados, básicamente el modelo estalinista fallido de ciertos socialismos históricos. Por otro lado, requiere un estado regulador de la actividad económica de manera estándar, controlando poder de mercado, etc. Pero que requiere, en Venezuela, que toda la renta petrolera sea transferida, para manejo directo, de las comunidades organizadas en consejos comunales. El resto de la actividad del estado debe ser financiada por medio de impuestos progresivos, con estándares de Colombia y Chile, por ejemplo. Por supuesto, sería un estado transparente, que facilite los trámites administrativos de los ciudadanos y las empresas de manera expedita, usando las herramientas informáticas del conocimiento libre. El “modo de producción solidario de conocimiento libre” (uno de cuyos frutos es el Software Libre; ver documento QH) es promovido desde todas las instancias del estado.

Para ver el efecto inflacionario de las medidas que se están recomendando, que incluyen revisión de la política de fijación de precios (dejar que los precios de las actividades sin poder de mercado fluctúen, y revisar los relacionados con industrias con poder de mercado, monopolios y oligopolios), es conveniente separar dos cosas: una, el efecto inflacionario de la unificación cambiaria. El otro, el efecto inflacionario de la revisión de la política de precios. La proposición que pretendemos demostrar, dentro de las limitaciones existentes, es que el impacto inflacionario de la unificación cambiaria es casi nulo hoy, pues ya ocurrió. Lo que sí genera un aumento de precios, y algo de inflación, es la revisión de la política de control de precios. Pero si se hace adecuadamente, el impacto es mínimo por los factores en juego, como veremos. En todo caso, no actuar genera mucho más inflación, más del 100% en un año, que lo propuesto, de un 20% a los tres meses de iniciado, y luego 17% el primer año, como se explica abajo.

  1. Impacto inflacionario de la unificación cambiaria.

    Para este análisis, supondremos que los precios de los productos regulados por motivos distintos a los del subsidio cambiario, no varían. Es un análisis “caeteris paribus”. Primero que todo, hay que mencionar la devaluación del tipo de cambio del mercado paralelo en el 2013, de Bs/$ 10 a 80. Eso significó que el gobierno no defendió con emisiones de dólares en el mercado cambiario los tipos de cambios oficiales, y permitió una devaluación de esa gran cuantía. Desde cierto punto de vista, adoptó una suerte de régimen de flotación limpia sin bandas en materia de dolar paralelo. En la práctica, el bolívar se devaluó sustancialmente en términos promedios, y actualmente ese promedio se sitúa en unos 23,7 bolívares por dólar.

    En conjunto con la política monetaria de financiamiento del déficit (de un 70 a 80% del mismo) en ese año, esa devaluación de hecho del tipo de cambio produjo una inflación de 56%. Estudios econométricos sobre el efecto inflacionario de una devaluación en Venezuela [2] muestran que el incremento de precios del 2013 coinciden con lo que predice el modelo para una devaluación como la que ocurrió ese año. Es desde ese punto de vista que puede afirmarse que el efecto inflacionario de la devaluación ya ocurrió. Pero hay que observar algo importante. Ese análisis supone que la unificación se da en este instante, sin las emisiones de dinero que han ocurrido después de marzo. Si esas emisiones, que se han hecho basados en una deuda interna denominada en dólares, no se esterilizan, o si hay emisiones adicionales para financiar gastos nuevos que surgen de programas como los del gobierno de calle, entonces habrá un traspaso adicional inflacionario de la unificación cambiaria, que tendría que colocarse en un precio de equilibrio por encima de los 25 bolívares por dólar.

    Hay algunos economistas que están argumentando que no conviene hacer una unificación cambiaria súbita, porque produciría mucha inflación. El argumento va en la dirección de que los rubros alimentarios y de medicinas que se importan a 6,30, van a aumentar de precio si se importan ahora a 25, que es la tasa promedio que estimamos para la unificación si se aplica la NEP. Además, según dicen, es muy difícil bajar las expectativas inflacionarias, sobre todo en un ambiente como en el que vivimos, de desconfianza del sector productivo, y de insostenibilidad fiscal. Ante eso respondemos lo siguiente.
    1. Es bueno, primero que todo, notar que estamos en una situación tan desquiciada, tan desequilibrada, que poner cordura básica produce milagros (equilibrio, y oportunidades de inversión que van a lanzar la economía desde una posición inicial baja, con el alto crecimiento que esto normalmente trae consigo). Estamos a las puertas de una hiperinflación, pues las tres causas clásicas están presentes de manera incipiente. Una, el déficit fiscal endémico, de dos dígitos en puntos del PIB, por cinco años consecutivos. Otra, la monetización de ese déficit, que llega al 70-80% del mismo. Tercero, una disminución de la demanda real de dinero, manifestada en los acaparamientos, de productores y consumidores, y la velocidad de rotación en la tenencia de dinero. Nadie quiere billetes, sino bienes y reserva de valor: dólares, bienes raíces (terrenos, casas, apartamentos), bienes de consumo durable (carros, neveras, cocinas), y hasta bienes de consumo perecederos o almacenables refrigeradamente (incluyendo carnes, y hasta café, azúcar, margarina y aceite y papel toilet). La gente tiene hasta un cuarto de su casa especialmente para acaparar bienes, con refrigeradoras comerciales en algunos casos. Cuando bajan las expectativas inflacionarias, con las medidas anunciadas, no hay porqué acaparar: la oferta experimenta un salto súbito hacia arriba (los productores y comerciantes venden lo que tienen, pues no se espera que suban de precio, y demandan dinero, que va a conservar su valor según esperan ahora), y la demanda baja de manera igualmente súbita (la gente usa lo acumulado, y no demanda nuevos bienes hasta que consuma los que tiene almacenados, ya que no van a subir de precio; conservan su dinero, que va a mantener su valor, según esperan ahora). Estas dos cosas bajan el nivel de precios de manera fuerte e inmediata, y establece las bases sólidas de control de inflación, que ahora pasa a ser un firme objetivo de política del nuevo directorio del BCV, que se juega con esto su prestigio. Es efectivo por el componente mayoritariamente monetario y de expectativas de la inflación.
    2. Lo descrito en el punto anterior no es más que el efecto, muy bien documentado empíricamente, de una subida súbita de la demanda de dinero real, que ha ocurrido al final de los procesos hiperinflacionarios conocidos, que han cesado por lo mencionado: control de la emisión de dinero, y credibilidad de las nuevas autoridades con el anuncio del ajuste. De ahí que la situación ofrece, paradójicamente, una gran oportunidad para controlar la inflación, precisamente por lo desquiciada que está.
    3. Así, pues, la NEP contempla que no hay que adoptar un régimen cambiario de flotación limpia, para unificar el tipo de cambio, de manera aislada. Hacer eso baja en una medida importante la inflación, porque cierra casi toda la brecha fiscal, lo cual frena la necesidad de imprimir dinero, que produce la inflación monetaria que tenemos. Pero si no se hace con el otro conjunto de medidas adicionales, no controla uno de sus componentes esenciales de la inflación, que son las expectativas inflacionarias. En los entornos hiperinflacionarios hay que controlar, cabalmente, las tres causas que la producen: déficit endémico y grande, monetización del déficit, y demanda real de dinero, que está causada básicamente por las expectativas. Por ejemplo, si hay expectativas inflacionarias, habrá indexación ex-ante de precios, y a la vez entonces se darán presiones para aumentos salariales, lo cual elevará el gasto público con este fin. Eso aumentará el déficit por sobre lo cubierto con la unificación, y motivará a más impresión de dinero, lo cual desbaratará el ajuste fiscal hecho por la vía cambiaria. Pudiéndose controlar este compomente de inflación, y no hacerlo, sería un gran despilfarro, que no beneficia básicamente a nadie, y perjudica, sin necesidad, al pueblo y a los productores.
    4. En Venezuela, en las actuales circunstancias, tres cosas son claves, pues, para acompañar la unificación con un régimen de flotación. Una, reforma fiscal que implique sostenibilidad. En Venezuela, se puede demostrar, y es intuitivo, que la sostenibilidad de largo plazo, basada en los “fundamentals” (factores fundamentales como las preferencias, los recursos, la tecnología, y la formación educativa de la fuerza de trabajo), se logra básicamente ajustando el tipo de cambio al de equilibrio. La razón es que en nuestro país la sostenibilidad fiscal tiene mucho que ver con las ganancias cambiarias, ya que el estado tiene ingresos en dólares muy importantes por sus exportaciones petroleras. Solo lo cambiario corrige en unos 10 puntos básicos del PIB para colocar la economía casi en una situación de sostenibilidad fiscal de largo plazo. Un ajuste adicional del precio de la gasolina, y de los impuestos no petroleros te lleva a mantener los gastos a los niveles actuales. En ese sentido, no tienen que sufrir los gastos sociales, sino hacerse más eficientes. Asegurar sostenibilidad de largo plazo, en todo caso, es una medida necesaria para basar la credibilidad futura, y con esto, las expectativas inflacionarias, como se conoce en entornos de alta inflación relacionada con déficits recurrentes, insostenibles.
    5. El concepto de sostenibilidad fiscal depende, por supuesto, no solo de ingresos, sino de gastos. Los gastos no pueden subir sin medida, y tienen que estar limitados, con variaciones coyunturales naturales dictada por necesidades de política, como los ciclos económicos, por el valor presente de los ingresos de largo plazo. Así que, si se suben los ingresos vía cambiaria y de impuesto, pero se siguen subiendo los gastos sin medida, por ejemplo en el gobierno de calle, aceptando las demandas de dinero para proyectos sin medida, y sin planificación. O si se incrementan sin medida los salarios, se desbarata la credibilidad que puedes habar logrado con los ajustes. Es indispensable anunciar un plan de gastos y de ajuste de gastos, que obedezca a criterios de sostenibilidad.
    6. En este sentido, hay que hablar claro a los trabajadores: deben frenarse los aumentos salariales dentro del programa de ajustes. Con esto ellos ganan estabilidad de precios, y condiciones para que la producción, el empleo, la productividad, y con ello los salarios reales, aumenten de manera sólida. Además, contarán con un subsidio especial por la vía de las transferencias territoriales a los consejos comunales, que incluyen subsidios a la alimentación, las medicinas y el transporte.
    7. Pero este acuerdo con los trabajadores debe implicar la garantía de control de inflación. Y eso implica que el gobierno debe atarse de manos en materia de déficit: comprometerse con una regla fiscal que implica que el sector público consolidado va a tener máximo una déficit de 5% del PIB en los años venideros, y cero en el primero, el año del ajuste. El gobierno central debe comprometerse a la mitad de ese déficit, y todo debe ser comprobado trimestre a trimestre, como parte del compromiso.
    8. Dentro de este mismo punto, si vas a hacer una reforma fiscal que aumente la recaudación no tributaria, necesitas recuperar la producción, que es la segunda cosa necesaria, pues en el caso concreto venezolano, a diferencia de otros ejemplos hiperinflacionarios en el mundo, el aparato productivo ha sido castigado fuerte e innecesariamente, no solo por la sobrevaluación, sino por las malas relaciones del gobierno con el sector privado productivo. Aumentar los impuestos es esencialmente contractivo. Pero si lo haces a un sector ya golpeado por las condiciones institucionales adversas para la inversión, la contracción es mucho mayor, y la efectividad recaudatoria del impuesto se anula o baja de manera importante, además de que contraes la economía y mermas la capacidad de frenar la inflación. Por eso, acompañando la reforma fiscal, debes definir reglas claras adecuadas para el sector privado productivo, con un espacio adecuado para el mercado, de manera que los impuestos vayan subiendo a medida que el sector productivo se vaya recuperando. Normalmente una economía en sus inicios, con buenas oportunidades de inversión como en la nuestra (una economía prácticamente virgen, desde ese punto de vista) genera altas tasas de crecimiento inicial, de manera que esto puede hacerse muy bien.
    9. Tercera cosa, una nueva política monetaria que prohíba el financiamiento monetario del déficit, dentro del concepto de coordinación macroeconómica para la estabilidad de corto plazo y crecimiento del largo plazo. Relacionado con esto, se necesita que la parte monetaria del nuevo régimen sea creíble, lo que implica que en el Banco Central hay que poner de presidente a una persona independiente, calificada y respetable, con un directorio balanceado con iguales características de calificación y respetabilidad. Este conjunto de medidas baja las expectativas inflacionarias abruptamente, por la sostenibilidad fiscal, la eliminación de la necesidad de monetizar el déficit, y el amarre de mástil por la independencia del banco central.
    10. Sobre este tercer punto, es importante señalar que los cambios recientes en el liderazgo económico del gobierno han producido efectos positivos en las expectativas, pues algunas medidas tomadas, aunque tímidas e incompletas (como el Sicad II), y los anuncios hechos sobre unificación, reforma fiscal, control inflacionario, van en el sentido correcto. Lo que proponemos tiene el sentido de aprovechamiento al máximo de la coyuntura para producir un ajuste cabal, que no pueda ser puesto en peligro por la timidez de los cambios, y la falta de credibilidad completa de la economía en el equipo económico actual, en particular en el Banco Central. Aún en el caso de que unos cambios tímidos tuvieran un efecto positivo, no aprovecharía todas las ventajas de un ajuste completo, cabal, con todas las medidas de “control de daños”, para compensar a quienes son más afectados en el proceso, como señalamos abajo.
    11. Es bueno decir a estas alturas que un ajuste adecuado como el descrito en lo cambiario, monetario, fiscal y productivo puede hacerse especialmente creíble en Venezuela por lo especial de su situación: no se trata de una crisis clásica, acompañada de falta de solvencia en sus cuentas externas, y de falta de liquidez de divisas. Es un problema de errores de política económica, que simplemente se estarían corrigiendo. En particular, el régimen de flotación es creíble porque además se cuenta con reservas internacionales suficientes para hacer frente a las posibles corridas por sobre la banda superior: los 17 mil millones de dólares en oro se pueden sumar, en un porcentaje alto, a los dos mil millones de reservas líquidas que tiene el BCV en estos momentos. De manera que ni el FMI es necesario, ni el BCV tiene problemas de liquidez para fortalecer el régimen cambiario propuesto. Además, el BCV tiene la experiencia de haber aplicado un régimen cambiario exitoso similar, en el año 2002, lo cual indica que tiene la tecnología básica apropiada para llevar a cabo las subastas que se requieren para esto. Además, Venezuela tiene $23 mil millones en fondos paralelos (Fondo Chino, Fonden y cuentas externas de PDVSA), algunos de los cuales se van a incorporar en las reservas pronto, según se ha anunciado, y que en todo caso pueden ser usados, de forma directa o indirecta, parra atender una corrida espúrea. Todo esto le da una solidez especial a la NEP que implica que el control de la inflación puede incluso ser más efectivo que en otros entornos hiperinflacionarios de la historia económica mundial.
    12. Desde el punto de vista del análisis de equilibrio entre jugadores, un “camino de equilibrio” requiere que los caminos no deseados por el gobierno sean también evitados por el otro jugador, en este caso el resto de la economía: se mantienen dentro de las bandas voluntariamente, pues colocarse fuera tiene sus disuasivos, y colocarse dentro concuerda con los propios deseos en términos de determinantes fundamentales de la economía: productividad relativa al exterior, oportunidades de inversión interna real frente a las externas (alta tasa de retorno real relativa, como es usual durante el inicio de la recuperación de mediano y largo plazo), preferencias por vivir en el país (retorno de capitales y cerebros), recursos internos, etc. Son esos determinantes los que han servido, precisamente, para calcular el tipo de cambio real de equilibrio. Y esos determinantes no varían, una vez establecidos, como se pretende con la NEP, en el corto plazo, por lo que no se esperan “caminos fuera del equilibrio” que implican tocar, y presionar a traspasar, la banda superior.
    13. Retomando los argumentos, la medida de unificación no es una devaluación, sino una sinceración del tipo de cambio a lo que realmente enfrentan los importadores, en promedio. Así que, si no hay devaluación, no tiene porqué hablarse de un posible impacto inflacionario de la misma, estrictamente hablando: si no hay la causa, no hay el efecto. O en otras palabras, no hay traspaso (pass-through) porque no hay nada que traspasar. El traspaso es el efecto inflacionario de un cambio en el tipo de cambio promedio pagado por los importadores. Si este promedio no cambia, entonces el traspaso tiene que ser cero. Puede que otras características del cambio en políticas generen inflación, pero es por razones distintas del traspaso.
    14. En todo caso, para ser rigurosos, debemos hablar de los componentes de la sinceración cambiaria, y de la suma de efectos por componentes, para evaluar el efecto sobre la variación del nivel promedio de precios en la economía. Primero que todo, de los rubros de 6,30, básicamente la mitad no se transforma en importaciones. El cálculo nuestro es que la ganancia cambiaria de la devaluación del tipo de cambio oficial traería unos 40 mil millones de dólares al fisco. Hoy, 20 mil millones se están yendo en empresas de maletín, que no importan los artículos para los cuales se asignan los dólares subsidiados, lo que indica que podemos centrarnos solo en 50% del efecto sobre los precios de los rubros implicados. Segundo, de lo que se importa para distribuirlo por las redes oficiales de alimentación, como Mercal y Pdval, de 100 perniles navideños, por ejemplo, solo llegan a la gente unos 7. Esta estimación subjetiva la hacemos sin temor a equivocarnos, aunque aquí no hay estadísticas ni oficiales ni privadas. El resto se va, como es sabido por todos, a buhoneros, supermercados, contrabando de extracción, etc, en una red de corrupción inmensa. Los bienes de ese origen que se no se exportan por contrabando, que son una fracción que podría calcularse en un 50% de lo importado (por las grandes mafias e intereses que están implicados en esto, dadas las inmensas rentas que esos buscadores de renta encuentran por esta vía) se están vendiendo a tasas de cambio implícitas cercanas la del mercado paralelo. Aquí no habría, pues, subida del nivel de precios. De lo que se da al sector privado que realmente se importa, como insumos o bienes de consumo final, hay que tener en cuenta las grandes comisiones que se realizan a gente de Cadivi, de manera que el precio que realmente ocurre toma en cuenta esa fuente de encarecimiento de costos. En el mejor de los casos, ya que tenemos que hace un cálculo subjetivo en esta materia determinante, sobre la cual no hay estadísticas, diríamos que solo 20% del 50% de lo asignado por esa vía se vende realmente a precios subsidiados. xcxx
    15. Por otro lado, el dólar libre, de más de 70 bolívares por dólar, es el marcador de la gran mayoría de los bienes en el país. En realidad, es el marcador de los precios de los bienes “transables” (bienes que se pueden importar y exportar, como los agrícolas y los industriales), y por esta vía de muchos otros bienes y servicios que usan esos bienes como insumos. Es bueno notar que se trata de los precios de los bienes transables no solo que realmente son importados, sino de los bienes transables producidos internamente. La razón es que si tienes un dólar, puedes importar esos bienes, o comprarlos internamente. El arbitraje hace que, con las rigideces que conocemos en esta materia, los precios de lo producido internamente no puede ser mayor, ni menor, que los importados libremente. La tasa del mercado paralelo, que refleja los precios de ese mercado, son, pues, los que marcan los precios de todos los transables, importados o no, y del componente de insumos de esos bienes en todo el resto de la producción. Es, pues, un precio muy muy importante a la hora de calcular el efecto inflacionario de la unificación (en este caso, revaluación, al pasar el tipo de cambio de más de 70 a 25, y deflación traspasada a los precios finalers). Podemos estimar que de un 10% a 15% de los bienes se importa a esta tasa, pero los bienes que tienen el precio relacionado pueden colocarse entre 40% y 50%. La razón es que esto incluye todos los transables (incluyendo bienes y servicios que se importan a tasa preferencial pero se venden a dolar libre), y el efecto insumo sobre los otros bienes y servicios. Con esto podemos concluir que el traspaso de una revaluación del dólar paralelo implica una deflación importante, de casi la mitad, de los bienes en la economía.
    16. Teniendo eso en cuenta, demos un ejemplo de la baja de precios que experimentaría si se importa ahora a 25 bolívares por dólar. Por ejemplo, un celular de unos 400 dólares en Estados Unidos, se está vendiendo a unos 70000 bolívares. Si calculamos costos de transporte en un 30%, esto representa una ganancia de 120% por unidad. En le práctica se está vendiendo a una tasa de cambio implícita de más de 130 bolívares por dólar. Imaginemos que se unifica el tipo de cambio, que en promedio sería 25. La gente podría comprar su celular por internet, en Amazon, a un precio de 13500 bolívares, importándolo por UPS, o American Express. Similarmente, la gente importaría un caucho que hoy está costando tres mil, y pagaría solo unos setecientos bolívares. Ejemplos similares tendrían que incluir las computadoras sus componentes, todo tipo de máquina de oficina, etc. Los precios ciertamente van a bajar, sin duda alguna. Y si tenemos en cuenta que el 50% del PIB se importa, y que una parte importante de esas importaciones son bienes que terminan tasándose al dolar libre, y que del resto de los bienes comerciados nacionalmente tienen esta tasa como marcadora, es de esperarse que el nivel de precios de este componente importante experimentará una baja notable. En promedio, estimamos que los precios no van a subir.
    17. Es claro que los precios son más inflexibles a la baja que al alza, pues los comercios que tenían marcados los precios elevados les va a costar bajarlos. Pero el producto de la competencia en la nueva situación, y la democratización de las importaciones va a tener un impacto decisivo en esta materia. En relación a esto, es muy importante mencionar ahora que hay un claro efecto-monopolio del régimen actual de importaciones, tanto del subsidiado como del paralelo. Unificar eliminaría esos monopolios de manera súbita. De hecho, el efecto monopolio coloca la tasa de importación de 70, de cara a los consumidores, en unos 130 en muchos rubros, como vimos en el ejemplo. Similarmente para la tasa subsidiada, que se coloca de cara a los consumidores en un 10 o 20 bolívares por dólar.
    18. En el peor de los casos, una subida en el nivel de precios no tiene porqué significar un aumento en la tasa de crecimiento del nivel de precios, la inflación. Con la nueva política monetaria, el componente básico de la inflación que estamos enfrentando se controla por esa vía, más allá de ajustes menores de poca persistencia si se hacen bien las cosas con las medidas adicionales comentadas abajo. La principal razón por la que tenemos inflación mensual del 5% es que se está imprimiendo dinero. Si se deja de imprimir dinero entonces desaparece la fuente de esa inflación. Esto es mayor a cualquier efecto de traspaso que pueda existir, incluso en el corto plazo.
  2. Efectos inflacionarios de la revisión de la política de control de precios.
    1. En el documento Qué Hacer se propone revisar sustancialmente la política de control de precios. Se propone que los precios de los bienes y servicios de industrias sin poder de mecado se liberen, y se revisen, para que no trabajen a pérdidas, los precios, que deben ser regulados, de las industrias oligopólicas y monopólicas.
    2. Aquí no abundaremos en el tema de la política de controles de precios vigente, pero diremos que se basó en un diagnóstico equivocado, de creer que la inflación se debía a la guerra económica, y no a un fenómeno monetario, como es claro, además del efecto microeconómico del establecimiento de monopolios de importación, tanto en los bienes subsidiados a la tasa oficial, como por lo importado por la vía de compra de divisas en el mercado paralelo. Si se revisa la política monetaria, y se eliminan los monopolios de importación, ya la política de controles de precios puede, y debe, ser revisada.
    3. Para establecer claramente la teoría que rige en nuestro caso, diremos que, como ya la devaluación del tipo de cambio promedio se dio, según comentamos arriba, ya se ajustaron los precios de equilibrio de los productos (estos son los precios que vaciarían el mercado, no necesariamente los precios que se dan en la práctica, pues esos están determinados en gran medida por los controles de precios). En otras palabras, ya se dio el traspaso, o pass-through, de la devaluación a los precios de equilibrio. Pero los controles de precio están haciendo que los mercados no se vacíen, por lo cual ese aumento en los precios de equilibrio se refleja en aumento en la escasez y no en los precios efectivamente cobrados. Esto pasa porque los precios se han mantenido artificialmente bajos, sin reflejar la devaluación de hecho, lo cual determina que la demanda es más alta que la oferta a esos precios. Esa diferencia es exactamente la escasez del producto respectivo. Si bien ello implica que al ajustar los precios subirá la inflación, también es cierto que disminuiría la escasez.
    4. Esto es importante porque la escasez refleja en cierto sentido un problema de medición de la inflación. Técnicamente, la escasez es lo mismo que un precio infinito: si es imposible conseguir un bien, eso quiere decir que no se consigue a ningún precio, por lo cual ese precio (y todo el IPC) es infinito, lo cual es absurdo, claro está. En términos prácticos en relación a la realidad de la inflación, lo que pasa no es que el bien no se consigue a ningún precio, sino que las transacciones que se hacen a ese precio son pocas y difíciles de observar por el encuestador. Y lo que queremos señalar con esto es que en este momento hay una subestimación de la inflación porque no estamos observando esos precios (que son, por ejemplo, los que pagaría alguien por comprar papel toilet traído directamente del exterior). Ello quiere decir que al resolverse el problema de la escasez con la unificación, por un lado, y la sinceración del precio de equilibrio con el levantamiento del control de precios, por otro, la inflación real en estos bienes, que es la que realmente experimenta la población, bajará, aun si el IPC no captura bien este hecho.
    5. En todo caso, en términos de medición, el levantamiento de controles de precios probablemente puede traer un impacto de subida del nivel de precios, pero va a estar muy matizado por el hecho de que los productos escasos, por un lado, los venden los buhoneros a precios muy por encima del regulado (y la cantidad de buhoneros ha subido muy notablemente desde que se elaboro la base del IPC, en el 2007, precisamente por la escasez), y los bienes, que hasta ahora se han exportado ilegalmente vía contrabando de extracción, van a aparecer de nuevo. La formalización del mercado de estos bienes va a traer una baja importante del nivel de precios, tanto el experimentado por la población, como el medido por el IPC.
    6. Como se va a controlar el asunto monetario en esta propuesta, la inflación estaría bastante controlada, y el efecto final va a ser limitado si se combate con incremento de oferta nacional, y con incremento de la democratización de las importaciones.
    7. Así que, entre las políticas de la NEP, hay que incluir, con el objetivo de frenar definitivamente la inflación, la apertura externa, la liberación y democratización de las importaciones: rebaja de aranceles. La idea es dar prioridad inicial control de la inflación, no de desarrollo de largo plazo. Eso viene después luego del ajuste coyuntural. Por esa vía se puede controlar no solo los efectos inflacionarios de la devaluación, que no ocurren, sino los efectos inflacionarios de una liberación de precios, en particular de la elevación del precio de la gasolina. Se usa el mecanismo de mercado a nuestro favor: la competencia internacional hace que los productores nacionales no puedan subir sus precios por encima de cierto nivel. Y ese nivel es el nivel dictado por el tipo de cambio unificado, más un margen prudencial de ganancia, mantenida baja por la democratización de las importaciones, como decimos.
    8. Por otro lado, lo que se ha dicho de establecimiento de condiciones apropiadas para la producción privada, y el influjo de capitales para inversión, va a traer un claro aumento de la oferta nacional, que, luego de un período inicial de maduración, que debe ser temprana (unos seis meses), debe empezar a producir un efecto de aumento de la oferta nacional, sobre todo en bienes transables, agrícolas y manufactureros. Con el aumento de la democratización de la importación, esta política va a controlar el aumento de los precios. Y no pensamos que la inflación por esta razón, en general, pasa de unos doce puntos porcentuales en los primeros tres meses de la liberación de precios. En total, la inflación el primer año podría estar en unos 20% en los primeros tres meses, y luego 15% anualizado el primer año a partir de ahí, incluso tomando en cuenta el impacto de un aumento salarial de unos 15% al cabo de dos meses de iniciado el ajuste. Posteriormente se puede reducir a un solo dígito, tendiendo hacia finales del segundo año a 5%, a niveles normales en AL.
    9. La alternativa a esto, de no hacer nada en materia cambiaria, fiscal, monetaria, o tomar medias demasiado tímidas, implica una inflación de por lo menos un 70% (con medidas tímidas) a 120% (si no se hace nada).
  3. Políticas de eliminación de los subsidios y transformación del modelo político-socio productivo: Golpe de Timón. Su impacto sobre la inflación.
    1. Los ajustes de la NEP permiten, en Venezuela, que los afectados no sean los pobres y la clase media. No se trata de un ajuste clásico, que requiere reducción del gasto social, y desempleo y baja del salario real. Al contrario, el ajuste permite perfectamente mantener la política social, mejorándola, y subir el salario real por la vía de una transferencia sustancial redistributiva que será mucho más efectivo que el actual, pues significa empoderamiento del pueblo organizado.
    2. Golpe de Timón: En relación, en particular, al subsidio para quienes experimentan subidas de precios de las tasas subsidiadas: un nuevo modelo de transferencias que cumpla tres objetivos fundamentales, que elimina la palabra subsidio, por su carácter de dádiva inmerecida y clientelar: 1. Empoderamiento político-administrativo de las comunidades organizadas (consejos comunales) y empoderamiento de los trabajadores (control obrero de las empresas del estado no estratégicas); 2. Redistribución de la riqueza del estado y los ricos a los pobres y la clase media; 3. Promover la producción nacional, tanto capitalista como socialista, y no perjudicarla con precios subsidiados (Mercal y Pdval cambian de naturaleza y pasan a manos de los consejos comunales), con asignaciones directas de dinero a los más necesitados, llevadas a cabo por la comunidad, para que compren de acuerdo a su propia voluntad donde les parezca más conveniente; 4. Minimización de la corrupción en el acaparamiento de renta petrolea, tanto de los administradores de divisas, como de los intermediarios y beneficiarios privados de las transferencias de ganancias cambiarias.
    3. La idea es eliminar la política de subsidio desde arriba del estado, que trae consigo clientelismo, dependencia, corrupción, ineficiencia, ineficacia y competencia desleal con los productores nacionales. El nuevo mecanismo debe contemplar también las transferencias no solo de la recuperación de la ganancia cambiaria, sino también la canalización de las que tienen que ver con la necesidad de compensación por la subida del precio de la gasolina y otros servicios públicos. La cuantía de estos subsidios es muy importante, según nuestros cálculos preliminares. Y debe implicar que debe descentralizarse todo lo hecho por Pdvsa en términos de políticas sociales, y todas las misiones, además. Es un mecanismo radicalmente efectivo contra la corrupción, y que implica un impacto muy grande en la mejora del bienestar de los pobre y la clase media, y desmejora notablemente (elimina) los ingresos de los corruptos, a los que hay que alimentar ahora en sus celdas de cárcel, pero a un costo mínimo ;-) . Todo lo dicho se enmarca en la política de Golpe de Timón, que realmente es un avance hacia el socialismo, y el abandono del modelo de capitalismo de estado populista, centralizado, corporativo, corrupto corruptor.
    4. Indudablemente todo esto tendrá un gran efecto para promover la producción, la oferta de bienes y servicios nacionales. No nos extenderemos en describir los milagros conocidos del amento de producción y productividad, tanto administrativa y de bienes públicos, como de bienes y servicios destinados al consumo, de este modo de organización social, documentado por instituciones que ni siquiera son de izquierda, como el Banco Mundial. Y eso es una fuerza grande para bajar los precios y controlar la inflación de manera endógena.
  4. Acuerdo político de gobernabilidad: su impacto sobre los precios y la inflación.
    1. El NEP no puede concebirse como un programa solo para lo macroeconómico. Hemos visto que incluye lo del poder popular, el “golpe de timón”. Pero además debe incluir un acuerdo de gobernabilidad entre todos los venezolanos democráticos y nacionalistas para salvar el país de una guerra civil o un golpe de estado. Ese acuerdo, desde el punto de vista del gobierno, significa no una pérdida estratégica, sino como una táctica que usa la sabiduría de Ulises para salir de las aguas turbulentas del mar se las sirenas: amarrarse al mástil para llegar a puerto, aunque esa acción parezca impedirle usar sus poderes (cuando quiere lanzarse al mar atraído por el canto de las sirenas, que le ofrecen descanso, amor y sustento en momentos de soledad, hambre, peligro y desconsuelo). Un acuerdo como este, imprescindible para gobernar y salir de la crisis, da una tremenda credibilidad a la NEP en términos de control de expectativas inflacionarias, devaluacionistas. Y genera un clima de trabajo que llama a la inversión interna y externa, en particular de nacionales en el exterior que han emigrado, en persona en riqueza. Un acuerdo como ese conviene más que todo al gobierno, sujeto a una guerra de desgaste que lo perjudica más que a la oposición, que iría a un acuerdo solo si obtiene ventajas sustanciales. Ese acuerdo, para que sea un equilibrio en este juego, debe implicar. Compartir el poder de los poderes: árbitros mutuamente aceptables por los dos jugadores en el Tribunal Supremo, Fiscalía, Contraloría, Defensoría, CNE, y Banco Central.
    2. En un ambiente de acuerdo nacional, en que la NEP sea anunciada por el gobierno, el nuevo BCV, fedecámaras, los trabajadores, los estudiantes, la MUD, habría mucha inversión. Se repatriaría una parte muy importante de los 160 mil millones de dólares fugados en manos de venezolanos, y cerebros fugados que se han ido a Panamá, Colombia, Chile, Estados Unidos y España otros países europeos. El banco central tendría más bien que defender la banda inferior, de 20 bolívares, comprando muchos dólares, reponiendo así sus reservas internacionales a un precio barato. Esto tendría un efecto adicional de baja de precios, por el efecto de revaluación del bolívar (claro que el Banco Central tendría que hacer operaciones de mercado abierto para esterilizar las emisiones de dinero para comprar divisas, pero eso es perfectamente alcanzable, sin grandes impactos negativos previsibles). Encima de esto, vendría capital internacional en manos de extranjeros, en particular, empresas que se han ido a los países mencionados, o que han cerrado sus subsidiarias aquí.
    3. Finalizando esta sección, diremos que como parte del arreglo político, es esencial un acuerdo entre el gobierno y los trabajadores. Además de las compensaciones de que se ha hablado en términos de transferencias de poder, y de subsidios por la vía de una tarjeta de crédito, mediada por los consejos comunales en todo el país, y en todos los barrios y urbanizaciones, es natural pensar en una compensación para mantener el salario real de los trabajadores por la pérdida de su poder adquisitivo como producto de la inflación generada por el ajuste.
    4. El acuerdo contemplaría, en primer lugar, un compromiso para frenar la inflación lo más rápido posible. Eso implica lo que hemos dicho de política cambiaria, monetaria y fiscal. Pero en lo fiscal, el acuerdo debe estar atado a una regla fiscal, que implica que el gobierno sea ata al mástil a sí mismo para no empezar a gastar irresponsablemente y con eso generar inflación. Un compromiso de cero déficit consolidado el primer año, monitoreable trimestralmente, y un máximo de déficit en los años posteriores de 5%, haría el milagro. Por supuesto eso no quiere decir que todo el tiempo va a haber défict, sino que, de acuerdo a la volatilidad del ingreso, el gasto se estabiliza en un crecimiento racional suavizado en el mediano plazo, que implica que a veces habrá superávit y a veces défict, de un máximo de 5%.
    5. El ajuste salarial sería como sigue: un porcentaje igual de ajuste del salario mínimo después de los dos meses de aplicación de la NEP, según se reporte por el Banco Central. Sería una indexación del 100% del salario a la inflación. Luego de eso, se espera un año de holgura para que el gobierno pueda cuadrar sus cuentas y estabilizar la economía, comenzando una era de crecimiento sólido. Aproximadamente el octubre de 2015, se haría una indexación salarial, de nuevo por un 100% de la inflación del año. A partir de ahí, la inflación sería controlada, y se colocaría en un solo dígito, lo que representa una ganancia para los trabajadores en términos de estabalidad de su ingreso real, y un escenario propicio para el crecimiento de la productividad del trabajo, y por esa vía, crecimiento el salario real endógenamente.
    6. El ajuste salarial se haría no por la vía de creación de dinero, sino por la vía de transferencias de unos agentes econonómicos a otros. En este caso, por impuesto a los ingresos bancarios.Eso minimiza, dentro de lo que cabe, el impacto inflacionario de los incrementos salariales, en el contexto de las medidas de la NEP: apertura externa y competencia interna, control monetario estricto para chupar exceso de liquidez en la economía de períodos anteriores, acuerdos implícitos con cámaras empresariales para asumir parte del costo del incremento, controlando expectativas inflacionarias, que al final los van a favorecer. Además, se liderizaría la formación de grupos de consumidores, potenciados por las redes sociales (red de información libre) que deben castigar (no comprándoles) a quien suba indebidamente los precios, y favorezca a quienes son solidarios con ellos.
  5. Análisis estratégico: esta política propuesta es posible? No suena demasiado buena para ser cierta?
    1. La NEP suena demasiado buena para ser cierta. Como un cuento de hadas, o de Blanca Nieves. Lo primero que hay que decir, es que la unificación afectaría intereses sumamente fuertes de buscadores de renta: los relacionados con las ganancias cambiarias, que representan unos cuarenta mil millones de dólares, o algo menos anualmente. Relacionado con esto, están los intereses de los contrabandistas.
    2. Los beneficiarios de estas medidas serían el resto de los venezolanos: el pueblo llano, la clase media y el sector productivo. Cómo es posible que este último conjunto de intereses, tan aparentemente disgregados pueda ganar la batalla a los buscadores de renta, tan enraizados en el aparato del estado corrupto-corruptor, que se han beneficiado tanto a lo largo de todos estos años?
    3. El cálculo que hacemos es sencillo, más allá de la bulla política y mediática. La situación está explosiva desde el punto de vista social. Lo que ocurrió de las guarimbas tuvo un basamento económico muy fuerte. Mientas el salario mínimo está en algo más de cuatro mil bolívares, la cesta alimentaria de subsistencia está en los diez mil bolívares. No solo la clase media, depauperada en todos estos años, está sufriendo tremendamente por esta situación, sino que ahora es el pueblo llano el que está al borde de la desesperación, como muestran claramente las encuestas (cerca del 80% de la población piensa que la situación económica está mal, y culpan al gobierno por ello).
    4. Si el rumbo no se corrige, el gobierno va a caer, luego de una conmoción social sin precedentes, y de un desenlace de golpe de estado llevado a cabo por los mandos medios y bajos, muy inconformes con la situación.
    5. De manera que estamos ante una guerra de desgaste, en la que los dos jugadores, gobierno y resto de las fuerzas políticas, están en una situación muy asimétrica: el gobierno lleva las de perder. Por lo tanto, el único equilibrio en este juego es el clásico: el gobierno va realizar un ajuste, a costa de perjudicar sustancialmente a los corruptos, por un lado, y va a llamar a un acuerdo de gobernabilidad, pues las medidas económicas no son suficientes para solventar la crisis, que ha desbordado el ámbito económico.
    6. A la oposición democrática le interesa llegar a un acuerdo, porque si no lo hace, viene un golpe de estado de impredecibles consecuencias y muertes por muchos lados. Pero no se va a conformar con cáscaras de maní: va a pedir compartir el poder de los poderes públicos. Y eso realmente conviene al gobierno, como hemos dicho.
    7. La solución de los problemas económicos y políticos va a beneficiar al gobierno, sin duda, pero la oposición sensata también saldrá beneficiada, pues será percibida como formando parte de la salvación heroica en momentos de crisis sin aparente solución. Además, tendrán los árbitros confiables para dirimir democráticamente la natural conflictividad política de la sociedad.
    8. En relación a los jugadores internacionales, es claro que los países aliados del gobierno venezolano, en general, verían con beneplácito un acuerdo de este tipo. Ya ha habido manifestaciones públicas, por ejemplo de Lula (quien ha llamado a un gobierno de coalición, secundado de palabra públicamente por Maduro), Correa (quien ha hecho un llamado a un ajuste económico), Mujica (quien ha hablado de hacer reformas económicas, en particular para favorecer al sector productivo nacional). Los países de Unasur se han pronunciado a favor, y están facilitando, de hecho, el diálogo. Estados Unidos no puede sabotear el esfuerzo de Unasur, so pena de aislarse más del subcontinente, incluyendo a sus aliados como Colombia. China y Rusia están interesados en la supervivencia del gobierno, y que se respeten los acuerdos a los que se ha llegado.
    9. Probablemente Cuba sí que saldría algo perjudicada de un ajuste, y los países de Petrocaribe, pues ese arreglo de transferencias no puede sobrevivir en una situación económica como la que tenemos.Pero si realmente son solidarios, deben demostrarlo no solo en las buenas, sino también en las malas: ahora les toca hacer transferencias hacia acá. Por lo menos en lo político, lo cual implica no seguir solicitando, o exigiendo, transferencias hacia allá en momentos en que debemos arreglar las cuentas internas. De hecho, de cara al futuro, Cuba y los países que se han beneficiado con Petrocaribe son a los que menos les interesa el colapso del gobierno, y por esta razón adicional al principio de solidaridad adicional, si se gestiona bien, esta es una materia que se puede arreglar también.
    10. En conclusión, no se trata de una aspiración ingenua, sino el resultado de fuerzas políticas y económicas determinantes, que son aprovechadas de manera inteligente por los jugadores en la palestra, que coincide con la gran mayoría de la población, que apoyará estos acuerdos.
    11. Para finalizar, todo lo dicho refuerza la idea de que el ajuste debe ser, por un lado, comprehensivo, y por otro, rápido, de una vez. Un gradualismo complejo y complicado desaprovecha la mayor parte de las ventajas de un ajuste rápido, claro y sencillo como el propuesto, que tiene, por otro lado, la evidencia de los éxitos en situaciones similares en los casos estudiados de hiperinflaciones, aunque en el caso nuestro se trata de un caso incipiente, pero que permite usar el remedio manteniendo un impacto social negativo en mínimo, y más bien con mejora notable para todos, menos para los corruptos, los contrabandistas, y los muy ricos.
  6. Los otros escenarios posibles
    1. Hemos hablado de la NEP como si fuera el único escenario posible. Pero en realidad lo que queremos decir es que el más probable. El otro escenario, al que asignamos una probabilidad mucho menor, de un 40%, es el del golpe de estado.
    2. La única manera de que este escenario se de es por ignorancia del gobierno sobre su situación real, lo cual tiene que ver con que los ministros y consejeros del Presidente Maduro le sigan haciendo creer que la cosa va bien. Ahí se mezclan varios elementos explicativos. Uno, es la ignorancia pura y dura relacionada con las pretensiones de rescatar, radicalizado, el modelo de capitalismo de estado, de cierta “izquierda radical”. Otro, es la fuerza de los corruptos que disfrazan su discurso como de izquierda radical, y de meter miedo diciendo que un ajuste es algo neoliberal, que favorece al capital y no al trabajador y a los pobres, que es una traición a Chávez, que hay que ser prudentes, y que hacer esto traerá mucha inflación y pérdida de la popularidad del gobierno, y de las próximas elecciones.
    3. En este escenario, fruto de la inacción del gobierno, y la decisión de hecho de seguir con su modelo económico, social y político fracasado, empeoraría la situación económica, pues la inflación no cesaría, el salario real seguiría deteriorándose (la cesta alimenticia está por los diez mil bolívares, cuando el salario mínimo está en algo más que cuatro mil bolívares), y el pueblo llano, y chavista se sumaría a las protestas de calle y vendrían saqueos bastante generalizados. Esta situación, totalmente inmanejable, sería aprovechada por quienes, del lado de la oposición, y el imperialismo, para radicalizar la conflictividad social, y el resultado, después de algunas muertes de lado y lado, sería un golpe de estado.
    4. Este golpe sería realizado por los mandos medios y bajos de la Fuerza Armada, que no están metidos en las corruptelas del contrabando, de la asignación de divisas, y de la distribución de redes alimentarias y demás programas sociales, o con cuotas de poder en el estado, y que están sufriendo también los rigores de las penurias económicas relacionadas con un salario fijo insuficiente.
    5. Si esto no se da, porque la Fuerza Armada está demasiado involucrada en el entramado de corrupción descrito, en la gran parte de sus mandos, la otra opción es que el gobierno tome medidas tímidas, que no sean suficientes para resolver los problemas económicos y políticos. La situación económica y política iría deteriorando más y más, y en las elecciones parlamentarias perdería el gobierno su poder legislativo. Esto traería un referendo revocatorio y un cambio en las relaciones del poder en el país. Si el gobierno se da cuenta de esto, lo evitaría ahora. En todo caso, a esto damos una probabilidad de 10%, que viene porque el gobierno no es capaz de deslastrarse de los corruptos, contrabandistas, y boliburgueses aliados con la burguesía parasitaria tradicional.
    6. La idea es que quienes podamos, de lado y lado, hagamos llegar al gobierno la necesidad del cambio, para salvar la patria, y reimpulsarla por el camino democrático y liberador, el verdadero socialismo de empoderamiento económico y político del pueblo, con un espacio para el sector privado productivo y con respeto por las otras ideologías y la voluntad popular en las elecciones. Esto evitará grandes penurias al pueblo, y muchas muertes completamente innecesarias.
  1. Redactado por Felipe Pérez Martí. Agradezco los aportes de Francisco Rodríguez, quien a título personal ha hecho comentarios muy valiosos y determinantes. También agradezco los comentarios de Ángel García Banchs, Víctor Olivo, y Leonardo Vera. Asumo la responsabilidad por las opiniones y los errores cometidos. Esta es una versión inicial para que luego haya una coautoría colectiva en el wiki de Qué Hacer.
  2. Red Adjustment, Bank of America Merrill Lynch. Abril de 2014.